Pues así están mis botellas. Dormiditas a una temperatura agradable (entre 20 y 24 grados) en una habitación oscura hasta el día en que un apuesto (o apuesta) príncipe (o princesa) decida abrirlas. Eso sí, en vez de estar plácidamente dormidas tumbadas sobre un lecho de hojas, están en una caja y de pie.
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¿Por qué esta postura tan incómoda? Es que nuestras rubias bellas durmientes están pasando un proceso de maduración. En esta fase (que puede durar entre dos semanas y varios meses, dependiendo de las ganas que tengamos de bebérnoslas) se producen varias actividades:
-La primera es la generación del gas o carbonatación. Aunque en el proceso de fermentación en el fermentador ya se creó algo de gas, con el añadido del azúcar antes del embotellado se favorece la gasificación de la bebida. Y es que la cerveza sigue fermentando pero a un menor ritmo.
-La segunda es que restos de levaduras y de la misma malta que han escapado a los filtrados posteriores, se depositan en el fondo. Si has probado cervezas de producción artesanal, habrás podido observar que muchas tienen como una suciedad en el fondo. No significa que estén en malas condiciones, sino que eso es parte de la bebida. Si la vuelcas en el vaso, lo único que ocurrirá es que aumentará el amargor de su sabor.
La mancha blanca del fondo es el sedimento.
Tengo que añadir que las cervezas industriales no realizan este proceso. Lo que hacen es añadirle gas a la cerveza. La segunda fermentación que se está generando ahora en mis botellas sería detenido en una fábrica ya que, después de embotellar, estas son sometidas a altas temperaturas, aniquilando los restos de células fermentadoras. Este proceso de pasteurización afecta negativamente al sabor de la bebida (haciéndole perder matices) pero ayuda a su conservación ya que estabilizan el proceso de fermentación.
Las cervezas realizadas con técnicas tradicionales evolucionan a lo largo del tiempo, mejorando su sab0r al igual que el vino. Pasado un tiempo (un año aproximadamente) comienza su declive, perdiendo su cualidades originales.
Este viernes probaré a una de mis amadas. ¡Espero que tenga un buen despertar!
Posiblemente haya gente que esté un poco confusa con todo lo que pongo. Densidad original, lavado de malta, lúpulos, etc, etc... Para ser sincero, yo también.
Para empezar hay que explicar qué es la cebada malteada. Esto quiere decir cebada que ha sido germinada y luego tostada. Es un proceso complicado, por lo que es lógico comprar dicho producto ya elaborado. No hay que olvidar que la cebada es el ingrediente principal. Cuando se habla de cerveza de trigo o cosas así, se refiere a que se le ha añadido este ingrediente a la cebada.
Otros ingrediente importante es el lúpulo. Esta flor es la encargada de dar sabor, olor y amargor a nuestra querida bebida, aparte de estabilizar su proceso de maduración.
El último ingrediente es la levadura. Esta se encargará de devorar el azúcar de la malta y producir por un lado alcohol y por otro el gas de forma natural (nada de agua carbonatada como la que se le añade a las cervezas industriales). Para potenciar su gasificación podemos añadir azúcar en el proceso de embotellado.
Hay que indicar que para hacer cerveza tradicional se suele usar levadura tipo Ale.
Aparte de todo esto tenemos otros productos destinados a darle sabor o color a nuestra cerveza. Se trata de cítricos desecados, semillas o gengibre. Con estos productos podemos hacer bebidas con sabores diferentes.
Además, si queremos asegurarnos un final feliz (me refiero a terminar bien todo el proceso) podemos usar químicos que ayudan a clarificar y estabilizar las reacciones químicas que se producen durante el proceso de fermentación. Como ejemplo tenemos el Irish Mosh, un alga que se vende desecada y que ayuda a la clarificación de la bebida haciendo que las impurezas del líquido se depositen en el fondo del fermentador y no queden en suspensión.
Sobre el proceso de elaboración, lo explicaré resumidamente. Principalmente son 6 pasos: Macerado: remojamos la malta en agua caliente (en torno los 65 grados centígrados) durante hora u hora y media. Suele ser dos litros y medio de agua por kilogramo de ingrediente.Es como cuando te preparas un té pero a lo bestia. Filtrado y lavado de la malta: separamos el líquido del grano usando una bolsa o colador. El líquido extraído lo volvemos a pasar por la malta. Después le agregamos agua hirviendo a los granos para su lavado hasta completar la cantidad final de mosto. Hervido del mosto: durante hora y media hervimos todo lo extraído previamente. En este proceso se le añade el lúpulo y aquellos productos destinados a dar aroma o sabor a la bebida. Enfriado: momento crítico del proceso. Debe ser realizado de forma rápida para cortar el hervor. Con esto se consigue pasteurizar la bebida. Cuando se consigue bajar la temperatura hasta los veinte grados aproximadamente se le añade levadura para hacer cerveza (ojo, no confundir con la levadura de cerveza de las herboristerías). En este momento, usando un densímetro, medimos la densidad del caldo (que debe rondar los 1050 y 1040). Fermentación: Se deja el líquido reposando en un fermentador durante una o dos semanas. La levadura actuará devorando el azúcar y liberando alcohol. Esto provocará que la densidad del líquido baje. Cuando este esté entorno a los 1020-1015 habrá llegado el momento de embotellar. Maduración: Al igual que el vino, el cava o el champagne, las cervezas tradicionales maduran en botella. Estas deben ser guardadas en lugares oscuros y a una temperatura óptima (entre 15 y 20 grados) durante varias semanas.
Esto es, de forma resumida todo el proceso. Hay una gran cantidad de páginas que te explicar esto perfectamente y con más detalles. Por si lo tuyo no es leer largos ensayos sobre reacciones químicas y fermentaciones, te dejo este vídeo que considero bastante bueno. ¿Que lo disfrutes con una buena cerveza!